Alguna vez te has hecho un golpe? te has abierto la piel? te has fijado en como sale la sangre? es increíble como se siente el área justo después del golpe. Caliente, arde, duele... cuando le vertes agua, alcohol o agua oxigenada se siente más intensamente. Algunas personas juran que es para desinfectar, para sanar.... En realidad solo hacen la agonía del dolor más intensa y larga... después de unos días queda una costra o una cicatriz que duele cuando la rozas contra la ropa u otra superficie, duele cuando estiras o encojes el área.
Por fin se hace realidad lo que siempre he pensado, otras personas también lo creen. Lo que tienes dentro es un filtro de la piel, ojos, alma, vocabulario… creo que en mi caso, mi piel esta filtrando lo que mi alma siente. Seré un caso de estigmas? Por qué tengo tantos moretes y costras en mi piel?
Tengo alrededor de 7 moretones, laceraciones y costras por todo mi cuerpo: el dedo medio del pie izquierdo, aruñones en la espalda (costras), un aruñón cerca del codo izquierdo (costra), un aruñón cerca de la muñeca izquierda (morete) y una quemadura en el dedo índice derecho y una costra en la frente. Sé como aparecieron 3 de ellos, el otro fue por descuido y los 2 restantes… no tengo idea.
Aquí es donde llego al punto donde deduzco que mi piel ya no resiste con las emociones que tengo dentro. Ha sido mucho y al igual que el cemento, se raja. Mi piel ha aprendido a ponerse fuerte, tan fuerte como el cemento. Yo decidí que así fuera, ya que el plástico se rompe al igual que el papel y el hierro. La madera? La madera envejece, cambia de color, se la come la polilla. El cemento se puede pintar de colores increíbles, con diseños inimaginables, repellar, arreglar y si se hacen baches, los puedes rellenar. Sólo le puede caer basura, la cual el aire puede llevarse. Se puede caminar cómodamente en él, te puede llevar a donde querrás, es el que te abre el paso y el que se bifurca en más de un camino…
Mis pies están heridos de caminar por senderos en donde no hay cemento ni camino, solo espinas objetos pulsantes a mi piel, he estado parada en lugares que no conozco, ni siquiera se en donde he estado, arde de sentir que es el camino que nunca escogí, arde de no saber cómo hubiese sido tomar el otro sendero. Estoy cansada de caminar y caminar y no encontrar mi punto final, de no encontrar algo que me satisfaga, de no saber hacia dónde voy.
Los aruñones en la espalda son puñaladas que la gente me ha clavado, habladurías, chismes, envidia, malas intenciones, malos pensamientos, malos tratos, humillaciones, gritos, que sé yo? Todo lo que la gente me ha dicho y hecho por despecho, enojo, rabia, desesperación…. Son también, hechos por brazos y manos que nunca me tocaron ni me tocarán, palmadas en la espalda que nunca me reconfortarán, consejos perdidos, silencios sepulcrales que hablan la verdad y empujones desesperados por sacarme de la vida de alguien más.
El códo está herido de tanto apoyarlo contra la mesa, sosteniéndome la quijada, pensando si algún día sucederá, cómo sucederá y cómo voy a hacer para conservarlo. Está plano de la fuerza que aplico cuando pienso y pienso, sin encontrar respuesta alguna. Tiene llagas de juntar mis palmas e implorar al cielo, de esperar que los idiotas terminen de hablar egoístamente sin dejar exponer mi punto, de somatarlo contra la pared cada vez que el camino se hace más largo y de apoyarlo contra el hombro de esta persona que no me escucha, no me espera, no me valora porque para esta, soy invisible.
El aruñón en la muñeca es de tanto querer zafarme de esto que me ata y no me deja continuar mi camino. Son cicatrices de esos grilletes que se me han colocado en contra de mi voluntad. Y como pelear contra el acero? Como puede ser el acero más resistente que el cemento? Como es que no me puedo zafar de esto que me hace daño? O es que se siente comodo? Después de tantos años, me sorprende tener tan pocos aruñones en las muñecas. Creo que son también de aferrarme a algo que no me sostiene, no me llena, no me deja ser yo, me lastima, duele y sangra, pero aún así, no puedo y no me deja soltar la atadura. Es algo como un imán, me jala y yo queriendo que me empuje a hacer lo que yo realmente quiero.
Mi dedo índice arde, esta liso, duele, arde y está morado, así estará mientras siga escogiendo sin preguntarme si es realmente lo que quiero, escogiendo mal, por decir que no, digo que sí. Y duele, cada vez que sigo escogiendo, duele! Yo ya no señalo mi sendero, ya no pongo dedos a nadie, porque cuando lo hago, me lastimo yo misma. Desde ahora, ya no revelaré mi camino, solo lo extenderé para guiar a la gente. Quizás la misma gente puede curarme. Se quemó de tanto limpiarme las lágrimas, de taparme los ojos con tal de no ver lo que no quiero ver y de tratar de quitarme esta venda de los ojos cuando quiero ver, de taparme los oídos con tal de no escuchar, de callar mis propios labios y morderlo al mismo tiempo por no poder hablar.
Mi frente tiene una costra de tanto apoyarla contra la pared por no tener un hombro en donde recostarla, de pegarle al tratar y tratar de encontrar una respuesta y no encontrarla. Está con costra de tanto sostenerla tratando de encontrar una solución. Ya no puede con tanto dentro. Finalmente está exponiendo lo que mi boca no puede decir, lo que mi voz no se atreve a expresar. En momentos difíciles se trata de poner en alto pero esta rajada, es reflejo de lo que piensa mi mente.
Todo esto, también pasará, algunas de estas heridas están sanando, se les ha formado una costra o llaga la cual duele cuando toco o estiro el área afectada. Es lo mismo que me pasa cuando veo hacia atrás y recuerdo, el recuerdo duele, arde, quema. Es el equivalente a verter agua, alcohol, agua oxigenada, pegarte en el área afectada.
Mi pasado es pasado, gracias a Dios ya no volverá y si tiene intenciones de volver, yo sabré que hacer y que NO hacer para manejar la situación. El pasado no puede ser mi enemigo, quiero que esto mejore, quiero que lo de adentro también cicatrice y solo quede un pequeño recuerdo en mi piel. Después de todo, las cicatrices solo son un recuerdo horrible de que el pasado fue real. Es un recordatorio de que lo que vivimos fue en su momento profundo y tuvo un significado fuerte. También son sinónimo de triunfo con el simple hecho de saber que ya sanaron y que salimos ilesos, con rasguños, pero ilesos.
Con un poco de luz y felicidad, con el tiempo, ni voy a recordar como, que o quien me hizo la cicatriz.
Olvidar y empezar de nuevo… ES LO QUE QUIERO
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